Katherine Serrano Sosa, un salvadoreña de nacimiento, que abre el camino para otras arquitectas hispanas como ella, en Nueva York.
En un momento en que las firmas de arquitectura enfrentan facturaciones a la baja, tarifas más altas y costos energéticos en alza, Katherine Serrano Sosa, de 33 años y salvadoreña de nacimiento, crece con su propio estudio en Long Island. Todo un orgullo en el Día del Salvadoreño-Americano.
Redacción LTH
Fundadora de Rooted Architecture Studio, en Greenvale, en el condado de Nassau, Serrano Sosa es una arquitecta licenciada en Nueva York y Nueva Jersey, que no solo diseña espacios, también abre puertas para otras hispanas que, como ella, casi no veían modelos a seguir en la profesión.
De El Salvador a Long Island
Nacida en El Salvador, emigró a Glen Cove a los siete años, a principios de los 1990’s. Su padre, contratista, la llevaba a veces a trabajos de construcción. Quería aprender a construir con las manos, pero el machismo familiar reservaba ese camino a su hermano menor y a un primo. “Mi cerebro pensó: si no puedo hacerlo, voy a decirles qué hacer. Voy a ser arquitecta”, relató ella al Newsday.
En la Glen Cove High School insistió para que la mantuvieran la clase de dibujo arquitectónico, aunque solo hubiera cuatro alumnos. Su persistencia continuó hasta graduarse de la secundaria y conseguir una beca completa del Macaulay Honors College en el City College of New York (CUNY) y se graduó “summa cum laude” en el 2016.
Una de las pocas hispanas
Al principio de sus estudios, definir el concepto de “umbral” con un bloque de madera la hizo cuestionarse si estaba hecha para esto. Superó la carrera intensiva y, en el 2019, obtuvo la licencia de arquitecta del estado de Nueva York. Según el National Council of Architectural Registration Boards (NCARB), solo alrededor del 3% de los arquitectos licenciados son hispanas (algunas cifras recientes hablan del 2%).
El reto de un estudio propio
Bajo su propia iniciativa empezó el Rooted Architecture Studio el 2021, como una actividad paralela a su empleo a tiempo completo, que dejó el 2023. El nombre de su empresa refleja su enfoque: diseño arraigado en el bienestar, la inclusión y las necesidades reales de los clientes. Su primer proyecto fue una ampliación de cocina para una familia salvadoreña en el North Fork: les enseñó a leer planos para que el dueño y un contratista amigo construyeran el espacio.
Su enfoque de diseño incorpora el bienestar sensorial, materiales naturales, accesibilidad y espacios que mejoran la salud física y emocional, algo especialmente relevante para viviendas multigeneracionales.
Voz que ayuda a su comunidad
Desde entonces, Serrano Sosa ha trabajado en proyectos residenciales, médicos, oficinas e industrial. El proyecto más visible, hasta ahora, es la renovación de 42,000 pies cuadrados de la sede de Allied Maker, un fabricante de iluminación en Glen Cove, que se inaugura este otoño.
También ayuda a sus clientes hispanohablantes a navegar el laberinto de regulaciones de más de 100 municipios de Long Island y a evitar violaciones de códigos.
“Quería ser la voz que ayudara a la comunidad latina y luego a otras minorías que sienten que no se les escucha en el diseño”, afirmó al Newsday en una entrevista.
Superando los retos
El contexto de la profesión de arquitectura no es fácil. Una encuesta de junio del American Institute of Architects (AIA) muestra facturaciones más bajas y clientes que dudan ante nuevos proyectos. Richard Branch, economista jefe del AIA, señala que el mayor desafío para las firmas pequeñas no es solo la falta de demanda, sino su imprevisibilidad. Tarifas, costos de materiales y la incertidumbre laboral pesan.
Aun así, Serrano Sosa avanza. Ha sido reconocida entre los tres mejores arquitectos de Long Island el 2024, entre las 50 mujeres de negocios de Long Island Business News y recibió el AIA NYS Young Architect Award el 2025.
Mentora para las hispanas
Serrano Sosa forma parte de Arquitina, organización de mentoría para jóvenes arquitectas hispanas. Cuando se fundó el 2020, solo el 1% de los arquitectos eran latinas. Tras completar los exámenes de licencia en solo 10 meses (el promedio es dos años), ella elaboró una guía del proceso que se reparte a decenas de aspirantes, muchos inmigrantes.
“Recibo mucha gente que busca ayuda, especialmente inmigrantes. No saben por dónde empezar”, dice Graciela Carrillo, que fue elegida el 2020 como la primera presidenta latina de la sección de Long Island del Instituto Americano de Arquitectos, según el Newsday.
Transmitiendo el conocimiento
Carrillo lo resume: “Tiene ese efecto dominó. Ahora Katherine está haciendo de mentoras a otros, y ellas hacen lo mismo a más. Así se sigue pasando el conocimiento”.
Jasmin Roussos, arquitecta de 29 años de origen boliviano, ve a Serrano Sosa como mentora, mientras prepara sus propios exámenes. Muchas latinas, señala, deben trabajar y apoyar a sus familias, algo incompatible con la dedicación total que exige la carrera.
Más allá de los planos
Serrano Sosa también participa en la Latina Business Network of New York, el consejo asesor de Girls Inc. Long Island y el comité de Mujeres en Arquitectura del AIA Long Island. Enseña arquitectura en redes, webinars y eventos, y celebra su herencia hispana.
Ser una inspiración
En una profesión aún dominada por hombres blancos, Serrano Sosa demuestra que se puede construir un estudio propio, crecer en tiempos difíciles y, al mismo tiempo, ensanchar el camino para las que vienen detrás. Su historia no solo habla de arquitectura: habla de raíces, de persistencia y de la importancia de ser una inspiración.