El conocido periodista Julio Villagrán estuvo en Long Island, el pasado sábado 16 de mayo, en un encuentro con la diáspora salvadoreña, organizado por el Departamento 15. En su conferencia resaltó que El Salvador “vive en un estado de excepción permanente”, lo que ha dado lugar a un temor creciente de no saber qué puede pasar.
Por Francisco Manrique / LTH
Villagrán presentó a El Salvador como un país con una democracia en retroceso, marcada por la concentración del poder, el debilitamiento institucional y un clima social dominado por el temor y la autocensura de la prensa.
Ante un auditorio reunido en el Círculo de la Hispanidad, en Hempstead, expresó que la clave está en el régimen de excepción, vigente desde marzo de 2022, como herramienta principal de la llamada “guerra contra las pandillas”.
Entre el alivio y el miedo
Aunque reconoció que la población percibe mejoras en seguridad y reducción drástica de homicidios, Villagrán sostiene que el costo ha sido alto en términos democráticos y de derechos civiles, pero remarcando la ironía de que muchos salvadoreños viven hoy “entre el alivio y el miedo”: alivio por la desaparición visible de las maras y miedo por posibles abusos estatales, detenciones arbitrarias y falta de garantías judiciales.
En su opinión, el actual gobierno ha consolidado un modelo de poder altamente centralizado. “Bukele gobierna con el control casi absoluto de la Asamblea Legislativa, gracias a la mayoría de su partido Nuevas Ideas”. En ese contexto, Villagrán criticó las reformas legales, cambios institucionales y decisiones judiciales, que considera orientadas a consolidar el poder presidencial. “Este gobierno ha hecho trece modificaciones a la constitución, siendo la principal la reelección presidencial inmediata”.
Hostilidad a la prensa libre
En otro momento de su intervención se refirió al deterioro de la libertad de prensa. Villagrán sostiene que existe un ambiente hostil hacia periodistas críticos, medios independientes y voces opositoras. Denunció campañas digitales de desprestigio, presión política y un ecosistema comunicacional, donde el oficialismo domina ampliamente la conversación pública mediante redes sociales y estructuras de propaganda digital.
La visión crítica que proyectó Villagrán sobre el Salvador actual, es la de un país que ha ganado estabilidad y seguridad en las calles, pero que, al mismo tiempo, estaría transitando hacia un modelo político cada vez más autoritario, personalista y menos tolerante con la disidencia. A pesar de ello, no se considera un periodista de oposición. “Me declaro un periodista de la resistencia, independiente y crítico”, dijo.
Hablan los participantes

Arnoldo Henríquez, quien reside en Boston, Massachussets, dijo que la conferencia de Villagrán había tocado temas importantes. “Creo que existe un consenso, en muchos salvadoreños, de lo que realmente sucede en nuestro país. Lo que nos lleva a pensar, a quienes vivimos en el exterior, que es necesario llegar a establecer cómo podemos contribuir a resolver los problemas por los que atraviesa El Salvador. Percibimos que existe un problema realmente serio y, por lo tanto, es necesario analizarlo”, dijo a La Tribuna Hispana USA.
Respecto del anuncio de las elecciones para diputados en el exterior, señaló que parece una brillante idea, pero que hay que estar pendiente para que se realice dentro de las seguridades mínimas, “que ofrezca la elección de verdaderos representantes y no solo elegir a sus allegados, para seguir controlando la opinión pública”, señaló.

Promesas en saco roto
Para el Reverendo Miguel Ángel Hernández, de la Iglesia Episcopal de New Jersey, el presidente Bukele apareció como la solución para los grandes problemas de El Salvador, pero pronto se decepcionó. “Esta conferencia ha sido muy clara y comparto esa visión. Bukele y su partido Nuevas Ideas son una mentira, son una farsa y las promesas de un país mejor han caído en saco roto”, declaró a LTH.
“Nos dijo que las prisiones se iban a convertir en universidades y hoy vemos que no es asi. Esta reunión nos da una luz de lo que está pasando realmente en El Salvador y, por ello, no hay que perder la esperanza, tenemos que seguir adelante luchando ante la adversidad”, remarcó. Y enfatizó la necesidad de acabar con el estado de excepción y que se restablezcan las libertades civiles que son propias de un país democrático.

Villagrán y su ascenso mediático
Villagrán es uno de los entrevistadores políticos más visibles de la televisión salvadoreña contemporánea. Periodista de larga trayectoria en medios nacionales, consolidó su perfil público como conductor del programa “Encuentro con Julio Villagrán”, transmitido por TVX.
Una figura controversial
Su estilo directo, confrontador y abiertamente editorial ha hecho de Villagrán una figura polarizante dentro del ecosistema mediático salvadoreño. Para sectores opositores y defensores de la libertad de prensa, representa un periodismo incómodo que intenta mantener espacios de fiscalización y debate. Para sus detractores, en cambio, ha dejado atrás la neutralidad periodística para convertirse en un actor político-mediático claramente alineado con posiciones opositoras.
Proyecciones políticas
A lo largo de los últimos años, ha denunciado campañas de hostigamiento, ataques digitales y presiones contra medios críticos. Paralelamente, su creciente protagonismo ha alimentado especulaciones sobre una eventual proyección política futura, hipótesis que hasta ahora él no ha formalizado públicamente.

La libertad de prensa en El Salvador
La realidad de los medios de comunicación en El Salvador bajo el gobierno de Nayib Bukele, se ha convertido en uno de los temas más debatidos dentro y fuera del país. Mientras el oficialismo sostiene que existe plena libertad de expresión y que las críticas provienen de sectores políticos desplazados del poder, periodistas, organizaciones internacionales y medios independientes, advierten un progresivo deterioro del clima democrático y una creciente presión sobre las voces disidentes.
Presidente desde las redes
El fenómeno Bukele transformó radicalmente la comunicación política salvadoreña. Desde su llegada al poder en el 2019, construyó una relación directa con la ciudadanía a través de redes sociales, minimizando el papel tradicional de la prensa. Esa estrategia le permitió consolidar una narrativa propia, altamente efectiva, basada en mensajes breves, confrontación permanente y control de la agenda pública.
Paralelamente, la popularidad presidencial —fortalecida por la drástica reducción de homicidios y la ofensiva contra las pandillas, bajo el régimen de excepción— debilitó aún más la credibilidad de medios tradicionales, asociados por años a las élites políticas y económicas.
Campañas de hostigamiento
En este contexto, varios medios críticos comenzaron a denunciar campañas de hostigamiento, vigilancia digital y presiones estatales. El caso más emblemático es el de El Faro, histórico medio de investigación salvadoreño que en 2023 trasladó parte de su operación a Costa Rica alegando temor a persecución judicial y falta de garantías para ejercer libremente el periodismo. Organismos internacionales como Reporteros Sin Fronteras, Human Rights Watch y el Committee to Protect Journalists han documentado denuncias sobre espionaje, campañas de desprestigio y un ambiente de creciente autocensura.
Periodistas trabajan bajo temor
Quienes critican a Bukele sostienen que El Salvador vive hoy un escenario donde muchos periodistas trabajan bajo temor, especialmente aquellos que cuestionan el poder presidencial o investigan temas sensibles relacionados con seguridad, corrupción o concentración institucional. Desde la visión oficialista, en cambio, lo que existe es una reacción de antiguos grupos de poder (ARENA,FMNL) incómodos ante la pérdida de influencia.
Esta discusión refleja, en el fondo, la profunda polarización política del país: un presidente con enorme respaldo popular (más no su partido, he ahí la ironía) y control institucional, frente a un ecosistema mediático crítico, que denuncia el avance de un modelo cada vez menos tolerante con la disidencia.