“No quiero que mis hijos mueran”, implora Nuvia Yessenia Martínez Ventura, que pasó su cumpleaños número 30 encerrada en un Centro de Detención de ICE, lejos de sus cinco hijos, en medio de un proceso de deportación hacia El Salvador, que amenaza con arrancarla del único lugar que considera su hogar, los Estados Unidos, donde nacieron tres de sus hijos.

Redacción LTH
La mujer salvadoreña —como le ha pasado a cientos de inmigrante que cumplen con la ley— fue arrestada la semana pasada, cuando acudió a una cita rutinaria en las oficinas de Inmigración y Control de Aduanas, en Manhattan. Nadie —ni sus familiares, ni su abogada— esperaba que ese día terminara esposada, según reportó el Newsday.

Asesinaron a su esposo
Martínez Ventura llegó a Estados Unidos el 2016, huyendo de la violencia que azotó su vida en El Salvador, donde las pandillas asesinaron a su esposo. Desde entonces, ha vivido en Long Island sin antecedentes criminales y en constante colaboración con las autoridades migratorias. Su único “delito”: Estar en el país sin papeles. Ahora, se enfrenta a una inminente deportación y la separación traumática de sus cinco hijos, 3 de ellos nacidos de EE.UU.

Con graves consecuencias
“Es absolutamente indignante. Estoy asombrada por la crueldad con la que ha sido tratada”, denunció al Newsday su abogada, Ala Amoachi. La detención, dijo, no solo pone en peligro a Martínez Ventura, sino que también ha desencadenado una crisis familiar con graves consecuencias médicas y emocionales para sus hijos.

Tiene dos niños autistas
Tres de los menores —de 3, 4 y 7 años— son ciudadanos estadounidenses, nacidos en el país. Los otros dos —de 10 y 11 años— tienen estatus legal especial, como menores que han perdido a su padre a causa de la violencia en su país de origen. Dos de ellos son autistas, y el mayor padece diabetes tipo 1. Sin su madre, quien hasta entonces administraba su tratamiento, el niño fue hospitalizado la semana pasada por falta de insulina.

Lloran desconsoladamente
Mientras los familiares se turnan para cuidar a los pequeños, ellos lloran desconsoladamente, preguntando por su madre. “Uno de los niños va cuarto por cuarto buscándola”, relató al Newsday, entre lágrimas, una de sus hermanas, quien al igual que otro hermano pidió mantener el anonimato por temor a represalias migratorias.
“Cuando recibimos la noticia se nos rompió el corazón, sobre todo cuando los niños regresaron de la escuela y no la vieron ahí”, dijo la hermana.

Solicitó asilo político
La familia intenta mantener viva la esperanza en medio de la angustia. “Les digo que su mamá está haciendo algo importante y que Dios pronto la va a devolver con ellos”, compartió la hermana. Pero cada día que pasa, la incertidumbre crece.
Martínez Ventura había solicitado asilo político años atrás, pero su caso fue rechazado, en parte por una representación legal deficiente, según su actual abogada. Estaban trabajando en reabrir el proceso cuando ocurrió el arresto. “Ella venía cumpliendo con todas las condiciones”, insistió Amoachi.

Ella huyó de criminales
El caso de esta madre contradice el discurso del expresidente Donald Trump, quien afirmaba que su política de deportaciones masivas se enfocaba en criminales peligrosos. En cambio, se trata de una mujer que huyó de criminales, que cría sola a cinco hijos y que, pese a todo, ha seguido las reglas del sistema.
“Para este gobierno todos los inmigrantes son criminales”, sentenció Amoachi.

Sufre un trato inhumano
Las condiciones dentro del centro de detención tampoco hacen más llevadera la situación. Según familiares, Martínez Ventura sufre de colesterol alto e hipertensión, pero no está recibiendo la medicación necesaria. Ha contado que duerme en el suelo frío y que en ocasiones solo recibe una galleta y un vaso de agua al día.
Su hermana logró hablar brevemente con ella en dos ocasiones. “Me dice que no aguanta más, que extraña a sus hijos. Me dijo: ‘No quiero que mis hijos mueran’”, contó con la voz quebrada. Mientras tanto, sus hijos esperan en silencio. Cada día preguntan por ella. Cada noche la extrañan. Y cada mañana se levantan con la esperanza de que mamá regrese.

Una madre sobreviviente
La abogada de Martínez Ventura sigue luchando por evitar su deportación a El Salvador, país que representa una amenaza directa para su vida y donde aún operan los grupos criminales que marcaron su historia con sangre.
Para quienes la conocen, Nuvia no es una amenaza ni una carga para el país. Es una madre, una sobreviviente, una trabajadora que busca proteger a su familia. Su historia es una de tantas que hoy, más que nunca, exigen ser contadas.
Y quizás, escuchadas.